Los elementos y minerales que se encuentran dentro de la tierra, favorecen al desarrollo de las plantas por los nutrientes que se generan de forma natural a la presencia de microorganismos.
A día de hoy, la reducción de costos en un sistema de producción ha llevado a que agricultores busquen nuevas vías de implementación para la reducción de sus costos en cada etapa de desarrollo de un cultivo. Es por eso que los cultivos de coberturas y los sistemas en cultivos de conservación están siendo empleados en los grandes sectores por los beneficios que estos aportan, no solo en coste monetario, sino en los beneficios que estos representan para la tierra.
Esto se debe a que la tierra mantiene su estructura natural que se va perdiendo a causa de la mala práctica convencional.
Por eso aclararemos en unos puntos importantes sobre que le sucede a la tierra cuando se ara para un posterior cultivo.
Que le sucede al suelo cuando se ara
Las diferentes prácticas que se efectúan para remover la tierra, tienen ventajas y desventajas dependiendo el sistema de cultivo que se maneja. Por ejemplo, un sistema de cultivo en cobertura y un sistema convencional.
Cuando la tierra es removida por primera vez, la gran diversidad de microorganismos mueren a causas de los efectos del sol y la alta temperatura que esta alcanza al aire libre.
Estos microorganismos son de gran valor para la tierra, ya que ayudan a que la estructura de la tierra mantenga una contextura porosa similar a una esponja. Esto se logra en trabajo conjunto entre plantas y microorganismos ya que las plantas aportan la temperatura adecuada para que estos microorganismos puedan sobrevivir y trabajar.
Otra desventaja de la mala práctica en el arado de la tierra es la compactación del suelo.
Esto se debe a los años de usar un mismo sistema en los cultivos, sin aportar materia orgánica. La falta de material orgánico y la eliminación de los microorganismos en el suelo, hacen que la tierra pierda su estructura por defecto convirtiéndola en una tierra estéril sin vida.
Las inconvenientes que representa esta desventaja se refleja en el aumento de fertilizantes que se deben usar y los requerimientos de agua por la falta de retención que perdió el suelo productivo.
Otra desventaja procede en que una mala labranza puede llevar a la degradación de la tierra haciendo que se pierda la posibilidad de que el suelo produzca por unos años.
Las buenas prácticas en el arado como en los sistemas de cobertura, permiten remover la tierra solo lo necesario para enterrar la semilla. Esto lleva a que la tierra no solo recupere su estructura normal por defecto, sino que los nutrientes aumenten por la constante materia orgánica que se va dejando.
Con esto, los costes por fertilizantes y los requerimientos de agua, bajan a un mínimo requerimiento, ya que la misma tierra recompensará por las buenas prácticas que se le va dando.






